Como dijo el Clinic, liz taylor. Se murió. Sin condena, pero se murió. Personalmente nunca esperé que lo condenaran. Estamos en Chile y aquí existe gente, y mucha, que aún cree que es el padre de la patria y pelotudeces de ese toque. Además ni un tribunal chileno se iba a meter en el forro de condenarlo. Lo más probable es que los jueces sean los más felices (y aliviados) con que se haya muerto. Pero bueno. Lo importante es que técnicamente ya no está y en su casa sobra una cama. (je)
Pasada ya más de una semana (lo que no es nada) y ya levemente aplacadas las euforias, empieza a aclararse el panorama respecto a como se viene la mano. Aparecen algunas preguntas: ¿La muerte del viejo lo traerá más a luz que nunca y tendremos ahora si, Pinocho y pinochetistas para rato? o ¿en el horno crematorio se quemaron también las lealtades y los miedos entre muchos militares y podrán al fin entregar pistas reales para que avance la justicia y se encuentren miles de cuerpos que aún no aparecen?; y la pregunta del millón: ¿Se acabó con esto la transición?
Sobre las dos primeras preguntas no tengo respuestas ya que aún no apruebo mis cursos de predicciones en la academia de la tía Yolanda Sultana. Sobre la tercera pregunta siempre se puede decir algo.
Lanzo la primera sospecha. ¿No será mentira esto de la transición? Es una opción. La otra es que sea un proceso del cual no podamos darnos cuenta porque lo estamos viviendo y sólo algún historiador del futuro, ya con la perspectiva del tiempo, pueda decirles a nuestros hijos cuando terminó. Puede ser, pero me inclino más a pensar que es todo una gran mentira.
Pienso que existen muchas palabras que se han orquestado desde el aparataje estatal y que han sido tomadas por lo medios hacernos creer el cuento de que somos el ejemplo mundial en cómo salir de una dictadura y pasar a una democracia. En otras palabras, son aspirinas. Algunas de esas palabras-Aspirinas son la transición y la reconciliación.
Técnicamente lo que vivimos si fue una transición, porque cualquier cambio de sistema lleva en sí, involucrada una transición. De eso no hay duda. Pero se entiende que en este caso la palabra lleva connotaciones que no tienen que ver exclusivamente con el significado de diccionario. A la larga eso mismo es lo que la lleva a ser una palabra mal ocupada y que no tiene peso. ¿Qué es la transición? ¿El mero reacomodamiento de las piezas para que la máquina siga funcionando? Yo diría que en el caso de Chile es la palabra usada para todo. Para describir el proceso de volver a ganar los espacios de libertad truncados, el proceso, tan lento como personal, de sanar las heridas y apasiguar los dolores, los procesos de sanar las instituciones estatales, los tribunales, el congreso. De construir una democracia real, participativa y moderna. Es la palabra con la que se justifica que a pesar de que sabemos que se torturó, se mató y se persiguió gente, no se castigue a quienes lo hicieron. Es la palabra usada para conseguir una buena imagen país a pesar de que nunca se pudo llegar a una condena contra Pinochet. Es la palabra usada para no decir que no sabemos donde están los cuerpos de miles de personas. Es la palabra usada para que muchos que trabajaron y ayudaron en la dictadura de Pinochet puedan ahora ser “honorables” diputados y senadores. Es la palabra que sirve para hacer política y conseguir votos, para pajearse con grandes discusiones filosóficas sobre si estamos o no en el fin de la transición. Es la palabra usada para “defender” nuestra soberanía y así traer de Londres al viejo enfermo en silla de ruedas y demente, y verlo salir caminando sano del avión mágico.
Uf! Es un gran comodín. Sirve para todo. Todo funciona dentro de esta palabra. Cualquier cosa extraña que suceda se enmarca dentro del concepto “Transición”. Es cómodo y no hay que pensar. Ahora se muere el viejo y lo primero que escuchamos es a alguien diciendo ‘ahora sí se acabo la transición’. Y eso, diablos, que lo hemos escuchado hartas veces antes. Por eso insisto, ¿no será que la transición es una gran mentira que le hace más cómoda la vida a la Concertación para poder seguir gobernando bajo los conceptos establecidos en la constitución del ‘80, creada por Jaime Guzmán? ¿No será que la transición, entendida estrictamente, según la Rae, como “Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”, recién comienza con la muerte de Pinochet y con los cambios que, poco a poco, se comienzan a realizar en la Constitución del 80?. Espero opiniones…
Pasada ya más de una semana (lo que no es nada) y ya levemente aplacadas las euforias, empieza a aclararse el panorama respecto a como se viene la mano. Aparecen algunas preguntas: ¿La muerte del viejo lo traerá más a luz que nunca y tendremos ahora si, Pinocho y pinochetistas para rato? o ¿en el horno crematorio se quemaron también las lealtades y los miedos entre muchos militares y podrán al fin entregar pistas reales para que avance la justicia y se encuentren miles de cuerpos que aún no aparecen?; y la pregunta del millón: ¿Se acabó con esto la transición?
Sobre las dos primeras preguntas no tengo respuestas ya que aún no apruebo mis cursos de predicciones en la academia de la tía Yolanda Sultana. Sobre la tercera pregunta siempre se puede decir algo.
Lanzo la primera sospecha. ¿No será mentira esto de la transición? Es una opción. La otra es que sea un proceso del cual no podamos darnos cuenta porque lo estamos viviendo y sólo algún historiador del futuro, ya con la perspectiva del tiempo, pueda decirles a nuestros hijos cuando terminó. Puede ser, pero me inclino más a pensar que es todo una gran mentira.
Pienso que existen muchas palabras que se han orquestado desde el aparataje estatal y que han sido tomadas por lo medios hacernos creer el cuento de que somos el ejemplo mundial en cómo salir de una dictadura y pasar a una democracia. En otras palabras, son aspirinas. Algunas de esas palabras-Aspirinas son la transición y la reconciliación.
Técnicamente lo que vivimos si fue una transición, porque cualquier cambio de sistema lleva en sí, involucrada una transición. De eso no hay duda. Pero se entiende que en este caso la palabra lleva connotaciones que no tienen que ver exclusivamente con el significado de diccionario. A la larga eso mismo es lo que la lleva a ser una palabra mal ocupada y que no tiene peso. ¿Qué es la transición? ¿El mero reacomodamiento de las piezas para que la máquina siga funcionando? Yo diría que en el caso de Chile es la palabra usada para todo. Para describir el proceso de volver a ganar los espacios de libertad truncados, el proceso, tan lento como personal, de sanar las heridas y apasiguar los dolores, los procesos de sanar las instituciones estatales, los tribunales, el congreso. De construir una democracia real, participativa y moderna. Es la palabra con la que se justifica que a pesar de que sabemos que se torturó, se mató y se persiguió gente, no se castigue a quienes lo hicieron. Es la palabra usada para conseguir una buena imagen país a pesar de que nunca se pudo llegar a una condena contra Pinochet. Es la palabra usada para no decir que no sabemos donde están los cuerpos de miles de personas. Es la palabra usada para que muchos que trabajaron y ayudaron en la dictadura de Pinochet puedan ahora ser “honorables” diputados y senadores. Es la palabra que sirve para hacer política y conseguir votos, para pajearse con grandes discusiones filosóficas sobre si estamos o no en el fin de la transición. Es la palabra usada para “defender” nuestra soberanía y así traer de Londres al viejo enfermo en silla de ruedas y demente, y verlo salir caminando sano del avión mágico.
Uf! Es un gran comodín. Sirve para todo. Todo funciona dentro de esta palabra. Cualquier cosa extraña que suceda se enmarca dentro del concepto “Transición”. Es cómodo y no hay que pensar. Ahora se muere el viejo y lo primero que escuchamos es a alguien diciendo ‘ahora sí se acabo la transición’. Y eso, diablos, que lo hemos escuchado hartas veces antes. Por eso insisto, ¿no será que la transición es una gran mentira que le hace más cómoda la vida a la Concertación para poder seguir gobernando bajo los conceptos establecidos en la constitución del ‘80, creada por Jaime Guzmán? ¿No será que la transición, entendida estrictamente, según la Rae, como “Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”, recién comienza con la muerte de Pinochet y con los cambios que, poco a poco, se comienzan a realizar en la Constitución del 80?. Espero opiniones…

5 comentarios:
La transición no se ha acabado. No porque haya muerto Pinochet acaba el proceso, pues son demasiados los resabios de la dictadura que siguen vigentes. Partiendo por todos los procesos judiciales que aún quedan en su contra y que no sólo lo involucran a él, sino a muchos de sus lazarillos, aún impunes.
Como proceso político efectivamente hubo un traspaso de mando, como tú dices, pero si aún padecemos los "arreglos" que hizo a su favor y a favor de la derecha, como previó antes de salir del poder, obviamente que seguimos en tránsito hacia un cambio más para el país.
Creo que falta mucho en Chile para poder decir: Ya está! se logró la transición. Incluso me atrevo a decir que eso nunca va a pasar.
Mis escasos tres meses en España me permitieron darme cuenta que allá aún no acaba y todavía los adherentes y contrarios a Francos siguen enfrentándose en el parlamento y en las calles.
Ojalá se logre escribir una historia distinta y muchos de nosotros vivamos para verla.
Besos, Guau
Ni unidad, ni reconciliación, ni transición, ni nada de eso. Creo que con la muerte del genocida lo que pasó fue todo lo contrario: el abismo se hizo aún más gigante. El dolor se hizo mucho más profundo y las divisiones entre adherentes-disidentes, se acrecentaron aún más. Yo misma, por ejemplo, ahora detesto más a los pinochetistas que antes. Antes de la muerte del viejo, se me olvidaba que existía esa raza tan particular de personas. Pero, ahora que tuve que verlos y escucharlos tanto y tan de cerca, de verdad, que los detesto más. Son prepotentes, son crueles...y eso es angustiosamente insoportable. La muerte de Pinocho no cierra un capítulo, al contrario, creo que abrió heridas. Luz Guajardo, cánticos de alabanza al viejo, Patria y Libertad y su arañita, Moreira y su tropa, el nieto milico, etc....Demasiadas muestras de que es imposible, ahora más que nunca, olvidar.
Creo que la única forma de escribir una historia distinta a la que se vive en España con el tema de Franco, es ser más maduros y asumir que no podemos vivir toda la vida odiando a los otros. Los pinochetistas siempre van a existir, pero no por eso uno se va a pasar la vida odiándolos. Sueño con que mi país se transforme en un lugar donde las personas entiendan que los hombres y mujeres somos seres multidimensionales y que no sólo las diferencias políticas definen a los chilenos. Si mis hijos tienen un país así, entonces se avanzó. Si mis hijos siguen odiando a los hijos de los pinochetistas sólo por ser eso, entonces estamos mal. A la larga una persona que odia a los pinochetistas es lo mismo, exactamente lo mismo, que un pinochetista que odia a los comunistas. Son generalizaciones absurdas para ambos lados. Yo detesté siempre a Pinochet. Pero por mi sanidad y por el hecho de querer un país mejor, debo mirar al futuro y empezar a construir nuevas historias para contarles a mi descendencia. Y por favor, nadie crea que eso significa olvidar. Creo que incluso se puede avanzar más en tantos juicios pendientes, en la búsqueda de tanta información que falta, cambiando un poco la actitud y pensar en que Chile sea un país mejor, con menos odio y prejuicios y más libertad y cercanía entre los chilenos.
¿Democracia, tolerancia y libertad de expresion?, ¿y borras mi opinión?
Saluda Atentamente
Diego Fretz
Alumno Ingenieria USM
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