miércoles, 12 de julio de 2006

Sólo un par de meses


No hay excusas. Olvidé mi blog por un par de meses. Nada intencional. Simplemente la mente andaba en otras cosas. Además, como esta es mi columna personal, y no tengo editores ni jefe alguno que me presionen a nada, sería bien estúpido obligarme a escribir cuando no quiero…
Pero ahora quiero y aquí estoy.
Pasaron hartas cosas en estos días. Me alegré mucho de ver que en este país la apatía y el desinterés generalizado, incrustado en nuestra genética post dictadura, era vencido por los secundarios que simplemente peleaban por educarse mejor. No es menor. Me gusto por la forma y el fondo de como lo hicieron. De la forma todos han hablados. De los aciertos y errores evidentes. Pero de las capas mas profundas muy pocos. Es un tema del que no se debe dejar nunca de hablar.

Es difícil darse cuenta de cuando comienza un proceso, y es imposible vislumbrar cuan profundos serán los cambios que este conlleva. Esto lo digo porque tengo la sensación de que estamos en la génesis de un proceso de transformación de la educación que entrega el Estado. Es de esperar que así sea. Hay que estar atentos.

En las últimas semanas, también nos dijeron que estábamos inmersos en una ola de delincuencia y que el país estaba peor que nunca. Que nos estaban robando hasta la sangre. Que no podíamos salir ni a comprar pan. Que era cosa de minutos, que ya nos iba a tocar, que era inevitable. Nos iban a asaltar, violar, robar nuestra casa, nuestros autos, nuestros hijos, nuestras bicicletas. TODO. Este era un país insufrible. Terrorífico. A comprar armas se ha dicho. No queda otra.

¿Qué país era ese? El mío no. Y yo vivo en Chile, ¿y ustedes?

Continuando con el tema de la delincuencia, el Mamo dijo que Pinochet era narcotraficante. Así me gusta, sacándose la suerte entre gitanos o el portaliga entre putas, como prefieran. Ojalá fuera verdad. Sólo por un asunto de prontuario. Dictador, asesino, torturador, ladrón, estafador, traficante de armas y de drogas. Todo un delincuente. Un ejemplo para las nuevas generaciones del hampa. Lo que nunca hay que olvidar, eso si, es que antes que nada es un asesino, y que más grave que traficar coca y robar plata es matar y torturar. Es justamente eso lo que lo transforma en el ser mas despreciable de Chile.

Opinen desgraciados.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque no me considero una desgraciada (al menos no la mayoría del tiempo), igual voy a hacer mi comentario: ¡¡¡¡weeeena Cristobal!!!! Nada que decir. No puedo estar más de acuerdo con tus comentarios acerca de las contingencias actuales. Ahora, con respecto a esto de la era del terror y la delincuencia, cabría preguntarse si no hay por ahí unos auspiciadores anónimos de los noticiarios, digamos una que otra empresa de seguros, cuyos dueños, de pasada sean señores ultra derecha con el lema "Haga patria, mate un chileno pobre y marginal" pegado en la frente.
Bueno, eso.Una cosa más. Te faltan hartos acentos, señor periodista.
Besos
Marce

Cristóbal Donoso dijo...

Mmm, acentos, siempre los malditos acentos....

Anónimo dijo...

a mi me da lo mismo la falta de hacentos, acentos o asentoz.
un gusto leerlo.
besos