lunes, 8 de mayo de 2006

Cortázar, el poeta.


El Cortázar de prosa, de cuentos y novelas, siempre deambula por melancolías urbanas llenas de recovecos oscuros y a la vez luminosos. Con personajes que parecen casi reales, sacados de cualquier barrio, pero que al mismo tiempo son irrealmente profundos, se mete en nuestras vidas o mejor dicho, somos nosotros los que vivimosun rato en las vidas de esos seres de letras.

Pero también existe otra dimensión de Cortázar: la del verso. Es la parte menos conocida del escritor, sin embargo es aquí donde uno se da cuenta de que Julio Cortázar es uno y que muchas veces los poemas abundan en sus cuentos y novelas (ejemplo obvio: capítulo 7 de Rayuela, Toco tu boca...) y a la vez, su mordaz visión de la cotidanidad y sus ciudades pobladas de melancolía, son el escenario de sus poemas.
Aquí va uno publicado en el libro Ultimo Round en 1960.

Los Amantes

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,

empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

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