domingo, 7 de enero de 2007

4:51 AM, domingo o sábado de enero

I
Es la manera de empezar esto. De sonreír sin mirar. De soñar sin ver los rostros de mis vigilantes. De cruzar la calle sin la sensación de olvidar la vida. De almorzar así. Sólo pero feliz. De detonar al alma y hacerla volar en mil partes que nunca más volverán a armarse. Las cosas son así. En la vida las piezas son más grandes que uno y el puzzle lo arma otro.
Es la manera de empezar a caminar. De sentarse en la plaza y comerse a las palomas, a su migas de pan y gritar. Desplumado, atragantado. De lidiar con tu cabeza. De sumergirse en tu cadera. De desangrarse y seguir en carrera. De llorar sin tristeza. De falsificar las lágrimas para verte. Es la manera de naufragar en un café. De nacer en un paisaje atrapado en el auto. De mirar tu perfil y el sol y el viento y memorizar la imagen que veré antes de morir. De respirar recuerdos y añorar historias que no existen. De imaginar día a día como será despertar contigo.
Es la manera de confundirse dibujando. De ver estrellas en las vitrinas. De comprar zapatos y botar camisas. De cocinar, de dormir. De barrer, de coser botones. De vivir con piloto automático y no pensar en que es mentira. De no querer. De no llorar. De necesitar extirparme los ojos, la boca, la nariz para no imaginar tu forma, tus besos, tu olor.

II
Sueño con dejar de morir. Día a día morir. Y luego sonreír. Sueño con mirarte a los ojos y no ver sólo mi reflejo.
En un balcón podemos conversar. Así, en voz baja, para que no nos oiga. Para que no nos rete. Así, en voz baja. Casi en silencio. Basta con mover las cejas. Basta con mirar la misma colección de ventanas. Sólo se necesita atravesar. Romper la tela de agua y robarse el tiempo de otros.
No me ates a ti que así no puedo saltar. No espero tu mirada. Tus ojos son clavos en mis muñecas. Sonríe, que esta foto es la que ilustra el puzzle. No mires a la cámara que tu mirada está vacía. Sólo sonríe. Tu boca me pertenece. Tus palabras no me importan. Pupilas que mueven aviones. Qué se creen de no creer. Son tus ojos. Son tus ojos. No más. No más de esa mirada. Me asesina. Me mata. Me vacía. Y me deja caminando sin peso. Mirando sin vista y sintiendo sin alma.

1 comentario:

Anónimo dijo...

no dejas de soprenderme, pueden pasar años y no dejas de sorprenderme....