martes, 21 de marzo de 2006

R-e-d-e-n-t-o-r



A los pies del Cristo triste,
Crece el mar rojo
y lloran los dioses.
Entre la alegría y la cadencia de la amargura.
En caderas negras
En ojos negros
En muertos negros.

Blanco y negro
Oprimidos en una bolsa
de cemento y sangre,
llorando por no tener Dios.

El hijo de Dios, arriba.
Tieso, inútil
Solo puede llorar.
Ante cada boca que lo alaba
Ante cada bala que lo mata.

Dios arriba,
Amorfo, inútil
Solo puede mirar
a cada niño que sonríe
una muerte atragantada.
Rio de Janeiro, 2004

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